Volver al blog
Salud hormonal

SOP/SOMP y resistencia a la insulina: por qué la alimentación es parte del tratamiento

Dra. Carlota Balmaseda de Ahumada

Primero, un cambio de nombre

En mayo de 2026, un consenso internacional publicado en The Lancet cambió el nombre del síndrome de ovario poliquístico (SOP) por el de síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP; en inglés, PMOS). El motivo es sencillo: el nombre antiguo hacía pensar en "quistes en los ovarios", cuando muchas mujeres con el síndrome no los tienen, y dejaba en segundo plano algo fundamental: que es una alteración hormonal y metabólica que afecta a todo el cuerpo.

Los criterios de diagnóstico no han cambiado, y afecta aproximadamente a 1 de cada 8 mujeres. Como mucha gente sigue conociéndolo como SOP, en este artículo hablaremos de SOP/SOMP.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

La insulina es la hormona que permite que la glucosa de los alimentos entre en las células para usarse como energía. Funciona como una llave que abre una cerradura.

Cuando hay resistencia a la insulina, la cerradura "cuesta" de abrir: las células responden peor y el cuerpo compensa fabricando más insulina. Durante años la glucosa puede salir normal en una analítica, pero la insulina está trabajando en exceso.

Por qué es tan importante en el SOP/SOMP

Ese exceso de insulina no es inocente. Estimula al ovario para que produzca más andrógenos (hormonas como la testosterona) y reduce una proteína (SHBG) que normalmente los mantiene "a raya". El resultado es más andrógeno libre circulando, que se traduce en algunos de los síntomas más conocidos: reglas irregulares o ausentes, acné, exceso de vello o caída del cabello.

Por eso trabajar la resistencia a la insulina no es solo una cuestión de peso: es actuar sobre uno de los motores del propio síndrome.

"Pero yo no tengo sobrepeso"

Es una de las frases que más escuchamos en consulta, y tiene respuesta científica. Un metaanálisis que reunió los estudios con la prueba de referencia para medir la sensibilidad a la insulina encontró que las mujeres con SOP/SOMP tienen de media un 27 % menos de sensibilidad a la insulina que mujeres sin el síndrome, y que esta diferencia existe independientemente del peso. En otro estudio con esa misma técnica, la mayoría de las mujeres con SOP/SOMP presentaban resistencia a la insulina, también las delgadas.

El peso sí influye: cuando hay exceso de peso, la resistencia a la insulina empeora más en mujeres con SOP/SOMP que en mujeres sin él. Pero no es la causa única, y por eso el cuidado de los hábitos es importante para todas, tengan el peso que tengan.

Qué dice la evidencia sobre la alimentación

La guía internacional de 2023, elaborada con la participación de expertos de todo el mundo y de las propias pacientes, recomienda los cambios de estilo de vida (alimentación, actividad física y hábitos) como base del tratamiento para todas las mujeres con SOP/SOMP.

Algunos puntos clave:

  • No existe una "dieta del SOP" única. Las revisiones que comparan distintos tipos de alimentación encuentran diferencias pequeñas entre ellas. Lo que más se repite es que los patrones con bajo índice glucémico (carbohidratos que elevan la glucosa de forma lenta) se asocian a mejor regularidad menstrual y a menos resistencia a la insulina.
  • Cuando hay exceso de peso, perder una parte modesta ya ayuda. En la mayoría de estudios, la pérdida de peso mejora el cuadro con independencia del tipo de dieta. No hacen falta cambios extremos: pérdidas del 5-10 % ya se asocian a mejoras clínicas.
  • Los cambios de estilo de vida mejoran los andrógenos. Una revisión Cochrane encontró que pueden reducir el índice de andrógenos libres y el peso. La propia revisión reconoce que la calidad de muchos estudios es baja, y por eso preferimos hablar con prudencia y adaptar cada caso.

Y el ejercicio, ¿cuánto y cómo?

Un metaanálisis sobre ejercicio en SOP/SOMP observó que los beneficios dependen más de la intensidad que de la cantidad total. El ejercicio vigoroso (el que te hace respirar fuerte y te cuesta hablar) fue el que más mejoró la forma física, la cintura y la resistencia a la insulina. Los autores sugieren un mínimo de unos 120 minutos semanales de intensidad vigorosa.

La guía internacional recomienda, como punto de partida, al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 de vigorosa, junto con ejercicios de fuerza dos días a la semana. El músculo es uno de los grandes "consumidores" de glucosa, así que ganar fuerza también es cuidar la insulina.

Cómo se traduce esto en el día a día

Sin sustituir a una valoración individual, estos son los pilares que solemos trabajar:

Y dos mitos que conviene desmontar: no es necesario eliminar todos los carbohidratos, y las dietas muy restrictivas suelen ser difíciles de mantener y pueden empeorar la relación con la comida.

  • Verduras en la mayor parte de las comidas y proteína suficiente en cada una (huevo, pescado, legumbres, carne, lácteos o alternativas).
  • Carbohidratos de calidad y de bajo índice glucémico: legumbres, cereales integrales, tubérculos enfriados y fruta entera, en lugar de harinas refinadas y azúcares.
  • Grasas saludables, como aceite de oliva virgen extra, frutos secos o pescado azul.
  • Menos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
  • Moverse a diario y sumar fuerza varias veces por semana.
  • Cuidar el sueño y el estrés, que también influyen en la insulina.

Por qué personalizar

El SOP/SOMP no se presenta igual en todas las mujeres. Hay quien tiene sobre todo alteraciones de la regla, quien tiene más síntomas de andrógenos y quien tiene un perfil más metabólico. Por eso es importante valorar la analítica, los síntomas, los objetivos (por ejemplo, si hay deseo de embarazo) y la medicación cuando está indicada. La alimentación no sustituye a los tratamientos médicos, pero sí potencia sus resultados y actúa sobre la raíz metabólica del síndrome.

En Balms acompañamos a mujeres con SOP/SOMP con un enfoque médico de alimentación y cambio de hábitos, adaptado a cada caso. Si te has visto reflejada en este artículo, podemos ayudarte a dar el primer paso.

Referencias

  1. Teede HJ, Khomami MB, Morman R, et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. Lancet. 2026;407(10545):2329-2339. DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00717-8
  2. Teede HJ, Tay CT, Laven JJE, et al. Recommendations from the 2023 International Evidence-based Guideline for the Assessment and Management of Polycystic Ovary Syndrome. J Clin Endocrinol Metab. 2023;108(10):2447-2469. DOI: 10.1210/clinem/dgad463
  3. Cassar S, Misso ML, Hopkins WG, et al. Insulin resistance in polycystic ovary syndrome: a systematic review and meta-analysis of euglycaemic-hyperinsulinaemic clamp studies. Hum Reprod. 2016;31(11):2619-2631. DOI: 10.1093/humrep/dew243
  4. Stepto NK, Cassar S, Joham AE, et al. Women with polycystic ovary syndrome have intrinsic insulin resistance on euglycaemic-hyperinsulaemic clamps. Hum Reprod. 2013;28(3):777-784. DOI: 10.1093/humrep/des463
  5. Moran LJ, Ko H, Misso M, et al. Dietary composition in the treatment of polycystic ovary syndrome: a systematic review to inform evidence-based guidelines. J Acad Nutr Diet. 2013;113(4):520-545. DOI: 10.1016/j.jand.2012.11.018
  6. Lim SS, Hutchison SK, Van Ryswyk E, et al. Lifestyle changes in women with polycystic ovary syndrome. Cochrane Database Syst Rev. 2019;3:CD007506. DOI: 10.1002/14651858.CD007506.pub4
  7. Patten RK, Boyle RA, Moholdt T, et al. Exercise interventions in polycystic ovary syndrome: a systematic review and meta-analysis. Front Physiol. 2020;11:606. DOI: 10.3389/fphys.2020.00606